Al infinito y más allá

SUCHAI, nuevo Satélite Chileno

Chile podría llegar nuevamente al espacio, esta vez con un satélite diseñado completamente en nuestro país, por un equipo multidisciplinario de alumnos y profesores de la Universidad de Chile. Anteriormente se ha intentado poner en órbita tres satélites fabricados fuera del país, obteniendo éxito solo en dos ocasiones.

El proyecto SUCHAI, cuyo nombre proviene de la palabra suyai que en mapudungun significa esperanza, será el primer satélite creado en su totalidad en Chile. Este microsatélite tipo cubesat, de un peso aproximado de 1.3 kilos, es desarrollado con fines educacionales y científicos, posee un CPU programable y además se cargarán al menos cinco experimentos a realizarse en su tiempo en órbita.

A través de celdas solares dispuestas en su superficie, obtendrá la energía suficiente para cumplir con sus funciones, además de enviar y recibir datos e instrucciones desde la tierra. Por otra parte, este satélite es considerablemente más barato que sus predecesores, y lo más importante del proyecto, es que el conocimiento se queda en casa, ya que tanto los profesionales y estudiantes responsables de su creación y funcionamiento pertenecen a la misma institución. Si todo sale bien este satélite se irá al espacio en junio del 2015.

¿Cómo ha sido la carrera espacial chilena?

Hace casi veinte años, un 31 de agosto de 1995, fue lanzado al espacio el primer satélite chileno: El FASat-Alfa, un microsatélite de 50 kilos, construido a través de un programa de transferencia tecnológica entre una empresa británica y la Fuerza Aérea de Chile. Este satélite, se ubicaría a una altura máxima de mil kilómetros y buscaba, entre otras tareas, monitorear la Capa de Ozono, obtener imágenes terrestres y determinar su posición con una innovadora, en aquel entonces, tecnología GPS. Luego del lanzamiento, el satélite debía separarse desde otro satélite, el ucraniano Sich1, maniobra que no ocurrió, convirtiéndose en el primer fracaso de nuestro país en el ámbito.

Los seguros comprometidos permiten que tres años después, en julio de 1998 sea puesto en órbita exitosamente el FASat-Bravo, un satélite con el mismo diseño de su predecesor, pero sin el problema de separación. El dispositivo funcionó por casi tres años, cuando un problema en sus baterías lo transformó en basura espacial, tras completar 13 mil órbitas alrededor de nuestro planeta.

Más de diez años después el Sistema Satelital de Observación Terrestre (SSOT) también conocido como FASat-Charlie, de manufactura francesa, es puesto en operación en el marco de la celebración del bicentenario. Hasta la actualidad, sus funciones son tan variadas como monitorear el crecimiento de las ciudades, obtener la densidad de cultivo agrícola por área y recopilar información de antes y después de desastres naturales como terremotos e incendios.

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