Ayer el Estadio Nacional tenía una programación bastante particular para cualquier hincha de la U: primero Las Leonas enfrentaban a Huachipato y, unas horas después, era el turno del equipo masculino frente a Coquimbo Unido. Dos partidos seguidos, en el mismo estadio. Y como no todos los días se da la posibilidad de ver a la U femenina y masculina en una misma jornada, decidí aprovechar y quedarme para ambos.

Fui como hincha, aunque igual llevé mi cámara pequeña, porque aparentemente todavía no he aprendido a ir al estadio con las manos vacías. Nada que ver con el equipo que suelo llevar cuando me toca cubrir los partidos para Radio Azul, pero suficiente para guardar algunas fotos de la jornada.

Universidad de Chile (3) – Huachipato (0) [FEMENINO]

Las Leonas enfrentaban a Huachipato en un partido que servía, además, para cerrar la fase regular de la Liga Femenina. Después de un primer tiempo en el que les costó encontrar el gol, terminaron resolviendo el partido con bastante comodidad.

La delantera de Huachipato se plantó de igual a igual y por momentos hizo ver incómoda a la U, pero atrás mostraba bastantes más problemas. Rebeca Fernández abrió la cuenta a los 29 minutos y apenas siete minutos después volvió a aparecer para marcar el segundo. Con la visita obligada a salir en busca del descuento, comenzaron a aparecer más espacios y la U pudo jugar con mayor tranquilidad.

A los 64 minutos, Bárbara Sánchez puso el 3-0. Partido prácticamente sentenciado. No hubo demasiados sobresaltos después de eso. Las Leonas administraron la ventaja y terminaron quedándose con una victoria que les permitió cerrar de buena manera la fase regular.

Mientras algunas jugadoras todavía estaban en la cancha, comenzaron a aparecer los hinchas que habían llegado pensando en el partido de fondo. Las camisetas azules se multiplicaban y las tribunas empezaban a llenarse nuevamente.

Universidad de Chile (4) – Coquimbo Unido (2)

Con el partido de Las Leonas terminado, tocaba esperar el turno del equipo masculino. El estadio ya tenía otro ambiente y bastante más gente en las tribunas.

La U salió con todo a buscar el partido. De hecho, en los primeros cinco minutos tuvo tres o cuatro llegadas que hicieron pensar que el gol podía llegar rápido. El ritmo era intenso, pero con el paso de los minutos el partido se fue trabando y el primer tiempo terminó 0-0, con el Mono Sánchez haciendo más tiempo que Lampe cada vez que tenía que tocar el balón.

El segundo tiempo, en cambio, no estuvo para cardíacos. A los 63 minutos apareció Eduardo Vargas para poner el 1-0 y por un momento parecía que el partido empezaba a encaminarse.

Tras el gol, fue Gago quien movió el tablero: sacó a Fernández y Reyna para que entraran Poblete y Hormazábal. Caputto ya preparaba otro cambio, pero antes de que pudiera hacerlo llegó el empate de Benjamín Chandía a los 72′. Diez minutos después cayó el 2-1 para la visita, en una jugada que terminó con el autogol de Gabriel Castellón, aunque con mucho mérito del recién ingresado Vadalá. Y ahí, de estar ganando, la U pasó a tener que remontar.

En la interna de Radio Azul Chile, hace un par de días, conversábamos sobre Fernando Gago. Es un técnico que, cuando está inspirado, puede llevar a la U a hacer una buena competencia internacional, pero cuando no está fino tampoco parece ser mucho mejor que el promedio. Y hoy aparecieron las dos versiones.

Con el partido cuesta arriba, Gago se la jugó en los últimos minutos. A los 84′ sacó a Charles Aránguiz y Agustín Arce para meter a Octavio Rivero y Juan Martín Lucero. La U quedó con tres delanteros en cancha y Eduardo Vargas pasó a tener todavía más responsabilidad arriba.

Pero los cambios de Gago rápidamente comenzaron a dar resultado. Al minuto siguiente, Juan Martín Lucero apareció para poner el 2-2. Y cinco minutos después volvió a marcar para dar vuelta el partido. Dos goles de Lucero en cinco minutos (y en un semestre) y un partido que, de repente, había cambiado completamente.

Y ahí volvió a aparecer algo que me sigue llamando la atención. Vargas está cerca de los 40 años y, aun así, corre a recuperar una pelota y a defender como si tuviera veinte. A veces da la impresión de que termina corriendo más para atrás que varios de los jóvenes que tiene alrededor.

Coquimbo tuvo que salir nuevamente a buscar y la U empezó a encontrar espacios. Ya en el sexto minuto de descuento llegó el último golpe. Eduardo Vargas dejó en el camino al Mono Sánchez y, cuando intentaba seguir avanzando, fue derribado dentro del área por Soza, quien además terminó tocando el balón con la mano. El árbitro cobró penal y Octavio Rivero se encargó de convertirlo para poner el 4-2.

No fue un partido especialmente tranquilo para la U, pero terminó con un resultado bastante más cómodo de lo que hacía pensar el marcador a falta de diez minutos.

Y después de pasar toda la tarde en el Nacional, tampoco estaba mal terminar el día con siete goles azules entre los dos partidos.

Adelante estudios.

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