La jornada ante Everton comenzó mucho antes de que se disputara la revancha de los octavos de final de la Copa Chile 2026. Como reportero gráfico de Radio Azul Chile, llegué al Estadio Nacional cerca de las dos de la tarde, varias horas antes del inicio de un partido que, en realidad, todavía no comenzaba. Primero había que jugar los ocho minutos que quedaron pendientes de la ida en Viña del Mar.
Y eso generaba varias preguntas bastante razonables. ¿Qué pasaba si algún jugador se lesionaba? Everton ya había realizado todos sus cambios en Sausalito. ¿Se debía jugar con la misma indumentaria del partido suspendido y después cambiarse para la revancha? ¿Cuánto debía durar el calentamiento? ¿Sería necesario hacer una puesta en calor casi tan larga como los propios minutos que quedaban por jugar? ¿Si expulsaban a uno y se pierde la vuelta, se va pa la casa? No tenía respuestas.
En otras ocasiones se han suspendido partidos que posteriormente han continuado a puertas cerradas, pero generalmente uno de los grandes cambios es que quienes estamos afuera no tenemos acceso a esa parte del procedimiento. Esta vez fue distinto.
La previa del partido






Como ya es costumbre cuando me toca cubrir a la U, llegué con bastante anticipación y aproveché las horas previas para recorrer distintos sectores del Estadio Nacional, todavía con el recinto lejos de recibir al público que llegaría más tarde.
Pero la jornada tenía otra particularidad. Los primeros minutos pendientes se jugarían sin público local. Everton, eso sí, contó con algunos invitados autorizados por el club y, aunque eran pocos, se hicieron sentir.
Durante el calentamiento pude escuchar a Charles Aránguiz dando una instrucción bastante gráfica al plantel: “20 minutos a muerte, muchachos. 20 minutos a muerte”. La frase resumía bastante bien lo extraño de la situación.
Everton (0) – Universidad de Chile (1)
Cuando se reanudó el juego pendiente, Everton entró con todo.












La intensidad fue alta desde el primer minuto y Charles Aránguiz recibió bastante. El partido podía durar apenas unos minutos, pero nadie parecía dispuesto a tomárselo como un simple trámite. Finalmente, Universidad de Chile logró mantener la ventaja de 1-0 conseguida en el Estadio Sausalito con el gol de Juan Martín Lucero.
Entre el término de los minutos pendientes y el inicio de la revancha ocurrió otra situación que hizo todavía más particular la jornada. En Talcahuano, Las Leonas derrotaron 5-1 a Huachipato FC. El partido era comentado desde el estadio por mis camaradas de Radio Azul, quienes realizaban la transmisión, por lo que desde el Nacional también estábamos atentos a lo que ocurría en el sur.
Una jornada azul que se iba extendiendo por distintos frentes. Pero en Ñuñoa todavía quedaban noventa minutos por jugar.
Universidad de Chile (1) – Everton (1). Primer tiempo.
Con la ventaja conseguida en la ida, la U entró a la revancha sabiendo que un empate le servía para avanzar. Y, al menos desde mi impresión, durante buena parte del primer tiempo se vio a la Universidad de Chile jugando, hasta ahí, su mejor partido de la era Fernando Gago.












El equipo encontraba espacios, presionaba y generaba situaciones. Everton tenía dificultades para controlar el juego y la U parecía merecer algo más que el empate. El problema fue que ese buen funcionamiento no consiguió traducirse en el marcador. Eduardo Vargas lo intentó durante todo el partido y finalmente tuvo su premio.















En los descuentos del primer tiempo, a los 45+2 minutos, llegó el 1-0 para la U. Un gol que reflejaba mejor lo que había ocurrido durante esos primeros 45 minutos.
Segundo tiempo
El segundo tiempo fue diferente. Walter Ribonetto consiguió ajustar a Everton y el equipo visitante comenzó a competir de otra manera. Al mismo tiempo, Fernando Gago entendió que el partido ya no requería necesariamente seguir buscando otro gol. Con la ventaja global, el objetivo pasó a ser defender el resultado. A los 56 minutos llegó el empate de Nicolás Montiel. El 1-1 cambió completamente la sensación dentro del estadio.













Everton necesitaba un gol más para igualar la serie y llevarla a los penales, mientras la U comenzó a administrar la ventaja conseguida en la ida. Desde ahí, el partido se transformó en una espera bastante larga. La U ya no buscaba el arco rival con la misma insistencia del primer tiempo. Everton, en cambio, tenía claro lo que necesitaba. Los minutos fueron pasando y el 1-1 se mantuvo.
Conferencia de Prensa
Una de las cosas que más me interesaba era escuchar qué tenían que decir los técnicos después de una jornada tan poco habitual.
Primero fue el turno de Walter Ribonetto. El técnico de Everton se mostró orgulloso de la forma en que su equipo compitió hasta el final y explicó que una de las diferencias entre ambos tiempos estuvo en la conformación del equipo. Durante el primer tiempo habían participado jugadores Sub-20. Con el ingreso de futbolistas más experimentados en la segunda mitad, Everton pudo jugar de una manera más ofensiva y cambiar el desarrollo del encuentro.


Después fue el turno de Fernando Gago. El técnico de la U reconoció que había sido un día atípico. Había que calentar, jugar, enfriar y volver a preparar el cuerpo para otro partido, algo a lo que los futbolistas no están acostumbrados. También mencionó los cambios de rutina y aspectos como la alimentación y los tiempos de recuperación. Pero hubo una idea que me pareció especialmente interesante: que fuera un día atípico no significaba que los jugadores no pudieran hacerlo.
Gago también destacó el primer tiempo de la U y sostuvo que ese rendimiento podía quedar algo “enmascarado” por lo ocurrido después, cuando el equipo tuvo que aguantar el resultado.
Finalmente, cerca de las ocho de la noche terminaron las conferencias. Habían pasado unas seis horas desde que llegué al Nacional, entre recorridos por el estadio, los ocho minutos pendientes de la ida, la revancha y, en medio de todo eso, la victoria 5-1 de Las Leonas sobre Huachipato, que seguíamos a través de la transmisión de Radio Azul.

La U empató 1-1, cerró la serie con un 2-1 global y avanzó a cuartos de final, donde enfrentará a Deportes Antofagasta. Una jornada bastante poco habitual, pero precisamente por eso, de esas que vale la pena registrar desde el otro lado de la cámara.
Adelante estudios.
