Mientras caminaba por la calle se reía solo. Se imaginaba tomando los objetos cotidianos y utilizarlos cuales armas en contra de los transeúntes, e inclusive se imaginaba utilizando a los mismos transeúntes como armas. Sonreía cuando veía botellas cortadas, piedras y maderas grandes.

Todos los días volaba a ras de suelo, imaginando weás locas, hasta que un buen día se terminó de nublar sus pensamientos, se encerró en sí mismo y perdió la llave de su mente.

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