Una de las cosas buenas de esta pandemia es que permite al usuario (?) de la cuarentena hacer mediciones frecuentes y constantes de eventos que serían imposibles de ver en un estilo de vida normal.

En particular, he observado meticulosamente los cambios de la planta que tengo afuera de mi casa. Esta es una aloe, pero no es la aloe vera común sino la que sobrepasa los poderes de la super aloe vera 1 y la más fuerte: la Aloe arborescens.

Esta planta supera los poderes del concerje más fuerte (y el único que intentó sacarla)

A lo largo del confinamiento he sido testigo de la floración, iniciando con el escapo floral (9 de abril), el que creció hasta el desarrollo de los primeros petalos (1 de mayo) y finalmente la llegada del primer colibrí (7 de mayo)

Esto me tiene sumamente contento pues podré hacer videos de colibríes en cámara lenta, desde mi casa como el siguiente:

Pajaro loco, se soltó estando de cabeza.

Adelante estudios.

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