Tras la debacle que fue entrar al club hípico, a lo que vinimos. En su primer show en Sudamérica desde el 1 de abril del 2017, James Hetfield, Kirk Hammett, Lars Ulrich, Robert Trujillo no decepcionan. Fueron dos horas de show, con 16 temas de siete de sus diez álbumes (dejando afuera a Load, St. Anger y Death Magnetic), los casi 70 mil asistentes pudimos escuchar temas como One, The Memory Remains, Master of Puppets, For Whom the Bell Tolls, Ride the Lightning y Creeping Death. El disco que más aporta a este concierto es por lejos su homónimo, también conocido como “El álbum negro” que coopera con temazos: Enter Sandman, Nothing Else Matters, Sad but True, The Unforgiven y Through the Never.

Este concierto estaba originalmente planeado para el 2020, pero la pandemia del COVID19 casi lo cancela completamente, por lo que fue sumamente emotivo ver adultos no tan jóvenes llegar con sus hijos a ver a estos gigantes del trash metal. Los boomers cabezeando temas del Kill’em All: Seek & Destroy y Whiplash, mientras los milenialls vibraron alto con los temas de su ultimo album: Hardwired… to Self‐Destruct: Moth Into Flame y Spit Out the Bone. El punto más alto ocurre, desde mi punto de vista, con No leaf clover, una composición magistral de 1999, cuando hicieron grupo con la sonora sinfónica de San Francisco que por primera vez tocan en nuestro país. Les dejo un video donde salgo gritando:

Tras finalizar el concierto un emocionado James se despide de su publico chileno, diciendo que ya van 40 años desde la primera vez que tocaron y que somos familia.

Adelante estudios.

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