Como mencioné en una entrada anterior, recorrí de forma exprés en menos de 10 minutos la muestra. Y claramente me quedé con ganas de volver con más calma y una mejor cámara. Y valió completamente la pena. Los invito nuevamente a recorrer conmigo el MUSEO 31, El museo de 31 Minutos, una muestra que combina humor, nostalgia y creatividad.

Todo comenzó con un pez…
En un piloto de 8 minutos, durante el año 2002, apareció lo que un año después se convertiría en 31 minutos. “El gabinete del Doctor Mojado” fue enviado al CNTV para obtener fondos. Era conducido por un pez desde una pecera, que presentaba chistes y reportajes protagonizados por niños. Junto con a él, una solitaria nota verde de un títere periodista: Juan Carlos Bodoque que no era un conejo rojo, sino una rana verde.

Más de 20 años después, es este mismo pez quién nos da la bienvenida en la entrada de la exposición. Este está rodeado de algunas cajas marcadas con algunos de los personajes. La estética es la misma que la película de 2008, en la que Juanin es secuestrado por el infame Tío Pelado. Y más tarde llevado a la isla-zoológico de la malvada multimillonaria Cachirula.



Los primeros
Tras entrar, a la izquierda podemos ver algunos primerísimos “primeros”, tales como el primer guión. Tulio tenía otro apellido: Tulio Carcasa. Y no era el elegante muñeco de lana y botones, sino un tosco y horrendo muñeco de lana y botones. También podemos “ver” al primer entrevistado: el hombre invisible mudo. Además, aparece el primer doble de acción, una valiente botella de Coca-Cola que se lanzó al río en la Ruta de la Caca. Por otra parte, se presenta el primer desnudo artístico. Finalmente, conocemos al primer villano: el Tío Pelado, cuyo verdadero nombre es Teodoro Sórdido.






Además existen otros primeros guiones como el de la nota verde la ruta de la caca, la primera letra de doggy style, cuando la canción era protagonizada por un solo perro tranquilo, de la primera historia de calcetín con rombos-man, y la primera aparición de Patana, luego que su nombre original, Chalandrana, fuera objetado por TVN quién la bautizó como Patricia Ana.




Finalmente el primer récord mundial: los habitantes de Titirilquén con más de 1624 vueltas superaron el récord de títeres girando dentro de una lavadora.
La consigna de este mundo es simple: todo, pero todo, puede ser un personaje, por lo que si se le agregan ojos a raquetas, aspiradoras, guantes, aerosoles, serruchos, pelotas, latas, teléfonos, micrófonos, calcetines y zapatos, tenemos un nuevo protagonista de alguna historia.












Siguiendo con nuestra travesía, nos adentramos en uno de los momentos más impresionantes de la exposición: a lo largo de 68 episodios, 2 especiales, una película y 2 obras teatrales, el universo de “31 Minutos” nos ha brindado una riqueza de medio millar de personajes.
El muro: un mundo de títeres
En uno de los muros, se presenta una “pequeña” muestra de esta extensa galería de personajes que han cobrado vida a lo largo de la imaginativa travesía de la serie, sumando más de 135 figuras.






































































En este punto, el mural cobra especial protagonismo, los personajes aparecen en el siguiente orden:

Como se puede apreciar, la cantidad y variedad de personajes es abrumadora.
Taller de Títeres y Taller de utilería
Frente al muro se destacan dos áreas que exhiben los talleres de utilería y de títeres, donde objetos aparentemente simples se convierten en protagonistas del universo de 31 Minutos. En el primer taller se muestra el diseño, la construcción y vestuario de cada personaje. Aunque en el caso de Tulio fueron decenas de vestuarios.










El segundo taller se asemeja a una planta de reciclaje, donde tapas de bebidas, palitos de helado, juguetes antiguos, neumáticos, electrodomésticos y diversos objetos pueden cobrar nueva vida y utilidad.














































Grandes sucesos de la historia (de 31 minutos)
A través de las portadas del “Alarmista” (el periódico donde Juan Carlos Bodoque realizó su práctica), se presenta una línea temporal que narra los eventos de la historia de 31 Minutos de manera cronológica, desde la fatal glaciación que dejó solo al dinosaurio Anacleto, la fundación de Titirilquén, el nacimiento de los personajes, el estreno del noticiero, la mangueratón, la cirugía de Tulio, hasta los sucesos de la película y de la cuarta temporada.


















































Top Top Top Top
La música de 31 minutos constituye uno de sus puntos más destacados. Todos estamos familiarizados con los diversos estilos de sus canciones, las cuales actúan como un punto de conexión entre personas de distintas edades. Aquí podemos escuchar icónicas canciones, como Bailan sin Cesar, Mi equilibrio espiritual, Mi muñeca me habló, Diente Blanco, Señora Interesante, Mr. Guantecillo, Mi mama me lo teje todo, El dinosaurio Anacleto, Yo opino, la regla primordial e incluso la versión instrumental country de yo nunca vi televisión por los Hatfields y McCoys.










Galería hermosa y desconocida
Como buen museo, el arte está presente y podemos ver distintas obras inéditas como “Los animales de Cachirula”, “Conde Bodrácula”, “Tulio Inflable”, “Retrato de un hombre serio”, “La penúltima cena”, “Pila de Platos”, “Nave Siluria”, “Dragón Chino”, “La mona lisa y el caballo”, “Ecce Mono”, “Tulio Hermoso”, “Dulces Gemelas”, “Ogafocras” y la instalación “Guerra del mar despénsico”























MicroMundos: cada personaje es un pequeño universo
A pesar de los deseos de Tulio, cada personaje tiene una zona del museo diseññada para cada personaje, por lo que tenemos una zona donde aparece Calcetín con Rombos-man dando consejos a los niños, una zona dedicada a Mario Hugo y sus perros, otra dedicada a Juanin y su itinerario diario, otra dedicada a las notas verdes de Juan Carlos Bodoque y una zona dedicada a Patana y su alter ego detective: La sombra.
















El Tío Horacio con sus calefonts, la malvada multimillonaria Cachirula de los Cachirulos y el monstruo Kaibutzu que atacó Tokio en el episodio Japonés, tienen su espacio en el museo. Incluso Guaripolo vandalizó una zona para aparecer.















Fuera de Titirilquén
El resto de las zonas del museo pertenecen a nuestro mundo: guiones inéditos de capítulos no grabados, material de las presentaciones en vivo (como Tuliopalooza, Gira Mundial, en el festival de Viña, Radio Guaripolo, el show en vivo “Yo Nunca Vi Televisión” (2020) y las adaptaciones teatrales de “Romeo y Julieta” y “El Quijote”), fotos de los making off y creaciones de fans que se han inspirado en esta serie para canalizar sus ideas.




















Concluyendo, la exposición de 31 Minutos es una oportunidad imperdible para sumergirse en el fascinante mundo de este querido programa de televisión. Desde la recreación de escenarios emblemáticos hasta la exhibición de memorabilia y la celebración de su legado musical, esta muestra ofrece una experiencia enriquecedora para aficionados de todas las edades.
BONUS TRACK:
El humor, tal como el diablo, está en los detalles y nuestros queridos 31 minutos lo saben bien: tras haber pasado tres veces por la muestra he podido ver cosas que las primeras veces no logré, acá dejo algunas fotos de las carcajadas que he ido acumulando:














Bonus track 2: Guaripolo
Existen leves cambios entre las veces que he visitado la exposición: por ejemplo los guaripolos pintados no son los mismos o las exposiciones de dibujos también van rotando:



¡No dejen pasar la oportunidad de vivir esta experiencia única! La exposición estará disponible hasta marzo, así que asegúrense de planificar su visita y sumergirse en el universo de 31 Minutos antes de que termine.
Adelante estudios.
