En entradas anteriores de este blog, hemos analizado detalladamente dos obras de Mario Toral: una titulada “Memoria visual de una nación”, ubicada en la estación de metro del mismo nombre, y otra llamada “Alegoría de la Historia de La Medicina”, situada en la facultad de medicina de nuestra universidad. En esta ocasión, queremos presentar una tercera obra de Toral, ubicada en el Salón de Honor de la Universidad de Chile. Esta obra, en realidad, es una continuación de la primera, ya que sus paneles representando el presente y el pasado se complementan con la visión del futuro que Toral espera transmitir a través de este mural.

La obra se inauguró el 27 de marzo de 2001, y según las palabras del entonces rector Luis Riveros: “Mario Toral me señaló un día, que había que reponer aquí el pedazo de historia que tuvo un interregno de terreno de 70 años, me dijo que estaba dispuesto a regalar su trabajo para la Universidad para que nuevamente tuviese esa luz desde el sur, cuyos destellos nos obliguen a mirar con mayor fuerza hacia el oriente. Su trabajo fantástico ha dado nacimiento a una obra magnífica en donde se plasman miles de maravillosas ideas acerca de la Universidad, de su quehacer, de su significado vital en la sociedad humana. Allí juegan e interactúan los símbolos vitales de nuestro escudo institucional con la regularidad del compás, la fuerza de la escuadra, la severidad de la balanza justiciera, la imponente presencia de la víbora y la vital inserción del libro insustituible en todas las ideas. Todo aquí plasmado hoy día vuelve a dar luz en donde hubo oscuridad y ausencia, está aquí contenido el juego combinatorio de las diversas culturas, incluyendo la nuestra originaria y el símbolo vital de la fertilidad femenina. Están pues, los elementos fundamentales para pensar Universidad, imaginar sobre Universidad y la vida.”

A continuación, comparto algunas imágenes capturadas en este lugar emblemático:

El mural anterior

En el mismo discurso, el rector indica que en 1910, en una ceremonia similar se inauguró un mural encargado por el gobierno a Ernesto Courtois: “La Alegoría de las Ciencias, las Artes y las Letras” en donde los rectores pasados, de Bello a Letelier ocupaban el extremo izquierdo y las autoridades de la Universidad Real de San Felipe ocupaban el derecho. En el centro, la representación alegórica de las artes, el derecho y el estudio científico, todo ello plasmado en un estilo clásico pero altamente representativo del propósito del homenaje: resaltar la importancia de la Universidad de Chile como forjadora de la Nación y su relevancia como una institución republicana dedicada a la generación y difusión del conocimiento.

Esta pintura fue destruida durante las jornadas de movilización estudiantil de 1931 en contra del régimen del general Carlos Ibáñez del Campo. Se dice que la tela fue cortada en varios trozos pequeños que incluso se vendían en las calles.

Durante 70 años, densas y oscuras cortinas mantuvieron oculta la muralla que carecía del merecido homenaje de la Nación a su Universidad. Es como si, por una especie de vergüenza que debía permanecer oculta, el muro sur del Salón de Honor estuviera cubierto durante tanto tiempo. Hasta que llegó el mural al que hoy hacemos homenaje.

Aprovecho de agradecer a los encargados y funcionarios que no tuvieron problema de que documentase este hermoso lugar, a diferencia de los guardias del metro en el primer mural, jamás les perdonaré.

Adelante estudios.

Referencias:

Discurso Luis Riveros

Materia y memoria: Tesoros patrimoniales de la Universidad de Chile

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