Siento que estuve aquí ayer

Un día después del empate del primer equipo masculino, el Estadio Nacional volvió a abrir sus puertas, esta vez para el fútbol femenino. Universidad de Chile venció por 3-2 a River Plate de Argentina en un amistoso internacional disputado ante 16.185 espectadores, en una jornada marcada por una extraña lluvia de verano y que sirvió para medir el estado del plantel y dar rodaje al proceso que encabeza Cristóbal Jiménez.

El equipo mostró señales de renovación y competencia interna. Los goles de Valentina Díaz, Gisela Pino y Franchesca Caniguán coronaron una buena presentación colectiva. En el arco, Martina Funck atajó durante el primer tiempo y Oriana Cristancho en el segundo, ambas con actuaciones sólidas y seguras, transmitiendo tranquilidad en un partido exigente.

Campeonas nacionales y proyección internacional

La Universidad de Chile femenina ha escrito capítulos importantes en el fútbol chileno desde su fundación en 1986, consolidándose en la Primera División profesional desde 2008. Las azules fueron campeonas nacionales en 2016 y 2021, además de sumar constantes presencias en la pelea por el título, reflejando un proceso sostenido y una identidad competitiva que las mantiene en la élite.

A nivel internacional, la U alcanzó su mejor actuación en la Copa Libertadores Femenina 2020, llegando a semifinales y finalizando en el cuarto lugar. La jornada en el Estadio Nacional también estuvo marcada por la memoria, con un homenaje a la primera selección chilena clasificada a un Mundial y Juegos Olímpicos, y un reconocimiento a Carla Guerrero, referente histórica del fútbol femenino nacional y símbolo de esta generación azul.

El Nacional y la gente

Con 16.185 personas en las tribunas, y con transmisión internacional a 32 países por DirecTV y señal abierta a todo Chile a través de TVN, el partido confirmó el interés y la convocatoria de la rama femenina. Más allá de no romper el récord nacional de asistencia, esta cifra supera ampliamente los registros habituales del fútbol chileno y solo queda por debajo de eventos protagonizados por la propia U y el archirrival.

El Estadio Nacional no suele ser la casa de la U femenina. Salvo contadas excepciones como antesalas del masculino, jugar aquí sigue siendo una rareza. Por eso, lo vivido hoy no es menor: cuando se cuida el espectáculo, se le da espacio, difusión y dignidad, la gente responde. Y el fútbol femenino, una vez más, demuestra que está listo para mucho más.

Adelante estudios.

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