El concierto de Dream Theater en 2026 reafirma por qué la banda sigue siendo un referente del metal progresivo a nivel mundial. En esta crónica del show, repasamos una noche inolvidable marcada por virtuosismo, emoción y un recorrido único entre su nuevo material y clásicos esenciales, consolidando una experiencia imperdible para los fanáticos.
Más dream que nunca
Han pasado más de 20 años desde la primera vez que vi a Dream Theater en vivo, y aun así la emoción sigue intacta. Hay algo casi inexplicable en verlos subir al escenario y confirmar, una vez más, que pueden sostener casi tres horas de música con una precisión y energía que desafían el paso del tiempo, combinando material reciente con clásicos que ya forman parte de la historia del rock progresivo.
Hace cinco años escribí sobre cómo comenzó todo: los descubrí gracias a Dragon Ball, asistí a mi primer concierto en 2005 y, en 2019, cumplí uno de mis mayores sueños al escuchar completo Metropolis Pt. 2: Scenes from a Memory.
A diferencia de 2024, cuando James LaBrie, John Petrucci, John Myung, Jordan Rudess y Mike Portnoy ofrecieron un recorrido más transversal por su discografía, este 2026 apostaron por una propuesta mucho más conceptual y estructurada, con dos ejes claros: la presentación íntegra de Parasomnia y la interpretación completa de A Change of Seasons.
El concierto se desarrolló como una experiencia en actos, casi teatral. El Acto I estuvo dedicado por completo a Parasomnia, ejecutado de principio a fin en un bloque continuo que resaltó su narrativa y sus cambios de atmósfera. Luego del intermedio, el Acto II abrió espacio para un recorrido por distintas etapas de su carrera, combinando material más reciente con clásicos muy celebrados por el público. Finalmente, el cierre llegó en forma de encore con A Change of Seasons interpretado en su totalidad, una suite monumental que terminó por darle sentido y peso a toda la estructura de la noche.
Fotos y videos
Selección de imágenes del concierto: una muestra de las más de 1200 fotografías capturadas durante una noche marcada por la música y el despliegue de láseres.


























































Lamentablemente quienes llegamos temprano nos quedamos con ganas de ver al telonero Bastián Martinez, Baxty, quién INEXPLICABLEMENTE tocó afuera del Movistar Arena. Lotus siendo Lotus.
Epilogo
Aunque es inevitable que mi mirada esté sesgada por la admiración que les tengo, lo cierto es que el concierto volvió a estar a la altura de su legado. Un recordatorio de cómo la música puede trascender generaciones y convertirse en un espacio compartido, cargado de memoria y emoción. Y si esa experiencia además se vive en la mejor compañía, el recuerdo se vuelve aún más significativo. Gracias, Coté, feliz aniversario.

Adelante estudios.
