Todo comenzó en la presentación de Tobías Reinhart a media semana. En la interna de Radio Azul Chile, Rulo Pérez nos contó sobre una de las preguntas que le había hecho al nuevo refuerzo de la U, relacionada con el movimiento que había tenido junto a Charles Aránguiz cuando ambos compartieron el mediocampo. Rulo comentaba que Charles le había estado “hablando caleta” durante el partido.

“Charlándole, te comunica, dónde tenés que estar, te acomoda un poco. La verdad que me sirvió mucho”.

La respuesta me llamó inmediatamente la atención. No porque Aránguiz sea precisamente un jugador que se caracterice por hablar demasiado fuera de la cancha. Más bien todo lo contrario. Pero dentro de ella, la historia parece ser diferente. Ahí Charles habla. Ordena. Corrige. Indica.

Eso me hizo recordar una serie de fotografías que había tomado desde Andes durante ese partido. No son, probablemente, las mejores fotografías que he tomado. Algunas están desenfocadas, otras técnicamente podrían estar mucho mejor. Pero decidí publicarlas todas porque, en conjunto, cuentan algo que una sola imagen quizás no alcanza a mostrar.

El contexto es interesante. Arce acababa de marcar su gol y Universidad de Chile se ponía en ventaja. En la jugada siguiente, un jugador de Palestino queda en el suelo simulando haber recibido un golpe. Mientras es atendido, Charles Aránguiz se acerca hasta Fernando Gago y comienza una conversación. Algunos minutos después, aparece una de esas jugadas que explican por qué jugadores como él tienen la jerarquía que tienen: un pase exquisito para Eduardo Vargas que termina transformándose en el 2-0.

No estoy diciendo que exista una relación causal entre aquella conversación y el pase posterior. Sería imposible afirmarlo solamente a partir de unas fotografías. Pero sí me pareció interesante el comportamiento. Porque las imágenes permiten ver algo que muchas veces pasa inadvertido desde la transmisión televisiva: la comunicación entre un jugador experimentado y su entrenador durante el desarrollo del partido.

Y ahí apareció una idea que me quedó dando vueltas: la existencia de un “segundo DT” dentro de la cancha. No literalmente, por supuesto. Las decisiones siguen siendo de Fernando Gago. Pero hay jugadores que, por experiencia, jerarquía y conocimiento del juego, tienen la capacidad de interpretar lo que está ocurriendo y transmitirlo desde dentro de la cancha. Charles Aránguiz parece cumplir ese papel.

Y no es algo completamente nuevo. Marcelo Díaz también ha tenido anteriormente ese rol dentro de Universidad de Chile. Dos jugadores con carreras extraordinarias, experiencia internacional y una capacidad de lectura del juego que probablemente les permite aportar mucho más que simplemente lo que hacen cuando tienen la pelota.

Por eso, cuando llegó la conferencia previa al partido con Limache, la pregunta prácticamente ya estaba construida.

La pregunta

Le pregunté a Fernando Gago:

“Fernando, hace algunas semanas conversábamos sobre la responsabilidad de dirigir a Universidad de Chile y sobre el proceso que estaba viviendo el equipo. Hoy llevan cuatro victorias consecutivas. ¿Siente que hoy los jugadores ya son capaces de interpretar durante el partido lo que usted quiere, o todavía necesitan mucho de las indicaciones que vienen desde el banco? En ese sentido, ¿qué importancia tienen jugadores de mayor jerarquía como Charles Aránguiz o Marcelo Díaz?”

La respuesta de Gago me pareció correcta.

Explicó que estas cosas se trabajan durante la semana, que existe una preparación independiente y que tanto Aránguiz como Marcelo Díaz son jugadores de enorme jerarquía, con carreras brillantes y una trayectoria que no necesita demasiada presentación.

Y tiene razón. Pero, al mismo tiempo, me quedé con ganas de una respuesta más táctica. Porque mi pregunta apuntaba precisamente a eso. No tanto a cuánto pesan Aránguiz o Díaz por su trayectoria, eso resulta evidente, sino a qué ocurre durante los 90 minutos cuando un jugador de ese nivel es capaz de interpretar una situación de juego y comunicársela al entrenador o a sus compañeros.

¿Gago les entrega determinadas libertades para interpretar lo que sucede dentro de la cancha? ¿Hay información que llega desde los jugadores hacia el banco y que después puede modificar una decisión? ¿Aránguiz funciona como una extensión del entrenador dentro del campo? ¿O simplemente se trata de un futbolista experimentado que, como cualquier otro jugador, comunica lo que está viendo?

Esa era, en realidad, la pregunta que había detrás de mi pregunta.

El problema de las conferencias

También hay que entender el contexto de estas conferencias. A Gago no le puedes preguntar demasiado más allá del partido que viene. Si preguntas por una posible alineación, probablemente no te la va a entregar porque, con bastante lógica, considera que estás dando información al rival. Si preguntas por un jugador específico, muchas veces la respuesta va por el mismo lado. Y si intentas salir del fútbol, hablar de alguien que no está presente o tocar algún tema extradeportivo, la respuesta tampoco suele llegar.

Entonces el margen se reduce bastante. Y ahí entiendo también al hincha que se molesta cuando escucha una conferencia llena de preguntas sobre “cómo está el equipo”, “qué espera del rival”, “qué importancia tiene ganar” o “cómo se prepara el partido”. Muchas veces parecen preguntas repetidas, pero también son las preguntas que quedan disponibles dentro de una conferencia previa. Por eso creo que el desafío está en intentar encontrar otra forma de llegar a lo mismo.

Si no puedes preguntarle directamente por la alineación, puedes preguntarle por la competencia interna. Si no puedes preguntarle qué hará tácticamente, puedes preguntarle cómo quiere que el equipo interprete determinadas situaciones. Y si no puedes obtener nombres, puedes intentar entender los roles.

En este caso, las fotografías y la respuesta de Reinhart me permitieron justamente eso: salir un poco de la pregunta habitual y tratar de entender qué ocurre dentro de la cancha cuando el entrenador y sus jugadores más experimentados empiezan a interpretar el partido juntos.

Lo que quedó dando vueltas

Quizás por eso me interesaba tanto la respuesta que finalmente no obtuve del todo. No quería saber cuánto pesan Charles Aránguiz o Marcelo Díaz por sus carreras lo cual es evidente, sino qué rol juegan dentro del partido cuando empiezan a leer, comunicar y corregir lo que está ocurriendo en la cancha. Porque después de escuchar a Reinhart y después de ver estas fotografías, me parece que vale la pena mirar también esas pequeñas conversaciones que ocurren durante un partido y que muchas veces quedan fuera de la historia que contamos después de los 90 minutos.

Quizás no sea posible saber qué se dijeron Charles y Gago en esa pausa contra Palestino. Quizás tampoco sepamos si aquella conversación tuvo alguna relación con lo que ocurrió después. Pero sí sabemos algo: estaban hablando. Y unos minutos más tarde, Charles Aránguiz encontró con un pase extraordinario a Eduardo Vargas.

Quizás ahí también se está construyendo la identidad de esta Universidad de Chile de Fernando Gago.

Bueno eso, les dejo un blooper.

Y un saludo a los camaradas que indican: “Pa’ esa weá estudian cinco años”. Les cuento que yo estudié treinta. Un abrazo.

Adelante estudios.

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