Algo de historia: Parque O’Higgins

 Entre todas las actividades patrimoniales de hoy, fui a una charla sobre el Parque O’Higgins dada por Arqvitempo. A continuación expongo lo aprendido.

El lugar que utiliza hoy el Parque O’Higgins, a comienzos del siglo XIX se conocía como La Pampilla. Este sector emplazado entre lo que es hoy Av. Exposición por el oeste, el Zanjón de la Aguada por el sur, La Cañada (Alameda) por el norte y Santa Rosa por el este, era una explanada donde compartían todas las clases sociales, en celebraciones patrias, fondas y ramadas, como muestra el Alemán Juan Mauricio Rugendas en el siguiente cuadro:

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Llegada del Presidente Prieto a la Pampilla”. 1837. Archivo visual de Santiago.

El gobierno compró este terreno baldío en el año 1845, para construir edificaciones como una cárcel, una Escuela Militar, entre otras. El Campo de Marte (Dios romano de la guerra) era un llano amplio donde los militares ensayaban cada domingo. En 1870, el filántropo Luis Cousiño fue el encargado de financiar un parque inspirado en los parques europeos visitados en sus viajes, como Hyde Park de Londres o Bois de Boulogne en París, decidió crear uno Santiago. El parque fue inaugurado en enero de 1873 y con el nombre de Parque Cousiño, para honrar a su autor, quién murió de tuberculosis cuatro meses después en Perú. Este terreno se convirtió en un lugar de reunión de los aristócratas, quienes lo recorrían en coche y a caballo. Es en esta época, es cuando Alberto Orrego Luco pinta el siguiente cuadro que refleja la vida cotidiana en su interior:

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“Laguna del Parque Cousiño”, 1887. Archivo visual de Santiago.

La entrada a este recinto en 1900, tenia un costo de 40 centavos por carruaje, 20 por jinete y gratuito para los peatones. No fue hasta 1910 cuando Parque vivió su mayor apogeo, junto a la celebración del centenario de la independencia. Después de 1913 se realizaban desfiles de lujosas victorias que transportaban a elegantes damas y caballeros. La gente más modesta y la juventud llegaban hasta allí en el Carro 19, el famoso “carro-parque”.

PARQUE COUSIÑO 1920 (2)Carro 19. Archivo Chilectra. (Aporte de Pía Marziano)

A partir de 1930 se inicia un periodo de abandono y decadencia, básicamente por dos factores:

– Los estragos de la gran depresión se hacen sentir en Santiago, donde ya no es posible mantener un parque tan caro.

– Las clases adineradas dejan el sector, debido a la inseguridad existente y el aumento de la delincuencia en los alrededores del parque:

Entre 1840 y 1865, la población de la ciudad había crecido a razón de 1015 habitantes por año aproximadamente. Entre 1895 y 1920, lo hacía a razón de 10312 habitantes aproximadamente; es decir, diez veces más por año, teniendo como consecuencia una creciente demanda por terrenos. La existencia del Parque Cousiño desencadena el proceso de urbanización del área sur-poniente de Santiago, por la creciente clase media y baja. Entre 1935 y 1950, los factores señalados aceleraron el cambio de localización de las clases acomodadas a Providencia y Ñuñoa. Este no fue un cambio violento ni se hizo sentir inmediatamente, debido que al principio algunos conventos, Facultades de la Universidad de Chile (Ingeniería y Economía) y pensionados universitarios cubrieron el ambiente de abandono, pero a fines de 1960 eran muy pocas las familias de la aristocracia que aún permanecían en el área y del declive fue inevitable.

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Fotógrafo Higinio González / Piloto Juan Pablo Avendaño. 1964. Archivo visual de Santiago. Se puede ver el inconcluso estadio techado.

A inicios de la década de los setenta se hicieron trabajos destinados a la recuperación del Parque, como la creación de un alto enrejado para evitar el ingreso nocturno y el consiguiente peligro de acciones delictivas. En 1971, comenzó la construcción del Estadio Techado, y en 1972 se construyó el Pueblito, de aspecto aparentemente rural y campesino, que incorporaba lugares para comer, una feria artesanal y dos pequeños museos. El Parque Cousiño fue cambiado en 1972 a su nombre actual (cosa que yo pensaba que había sido en el gobierno militar). Como se resume en un artículo de AUCA, el cambio de nombre se hace “en consideración a que dicho parque es y deberá ser el parque de nuestras glorias cívicas y militares, nuestras tradiciones populares y folclore, en suma, las expresiones más genuinas de chilenidad”.

Todos los esfuerzos de convertir el Parque O’Higgins en un oasis social se frenan con el golpe de estado. El libre mercado ha llegado a Santiago y esto también afecta a sus áreas verdes: en su lado nor-poniente se emplaza Fantasilandia (1978) convirtiéndose en el primer parque de diversiones de Chile. Una de sus mayores atracciones era El Pulpo, que fue traído desde España en 1977 y formó parte de los primeros ocho juegos con que se inauguró.

pulpo

Pulpo. Fantasilandia.

En 1990 se funda la Universidad Bernardo O’Higgins en su zona sud-oriente en los terrenos proporcionados de manera gratuita por el Régimen Militar de Augusto Pinochet a la fundación CEMA Chile, dirigida por su esposa Lucía Hiriart. Finalmente durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle se decide terminar el inconcluso estadio techado para crear La Cúpula del Parque O’Higgins,donde en el año 2000 en un partido entre Nicolás Massú y Mariano Zabaleta, los puntos de penalización hacia el jugador chileno exacerbaron la conducta del público local, lo que llevó a que la gente lanzara proyectiles directo hacia la cancha provocando la suspensión del partido. Desde aquella oportunidad, La Cúpula fue prácticamente abandonada por un par de años hasta que se terminó siendo convertida en el Arena Santiago (Movistar Arena), donde han habido innumerables conciertos y eventos.

El Parque O’Higgins debe seguir siendo visto como una externalidad positiva, pero su recuperación no sólo debe conjugarse con las fantasías provenientes de la cultura francesa, sino también con los intereses que emanan de la cultura de una población del estrato medio que ha venido a sustituir a la antigua oligarquía. También uno debe preguntarse si es correcto el uso de un parque publico para eventos privados, como Lollapalooza.

 

Fuentes:

Revista de Urbanismo UChile

Archivo visual de Santiago.

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