El profesor y ex-decano de la FCFM, Patricio Aceituno ha dejado un mensaje en el foro institucional donde desclasifica un evento ocurrido hace 15 años: el redescubrimiento de los túneles-catacumba bajo el edificio de Física:

Beauchef antes[?] era una cárcel.

En el año 2008, durante la ejecución de trabajos de reemplazo de baldosas en la porción suroriental del zócalo del edificio de Física, un grupo de albañiles se vio sorprendido por un incidente extraordinario. Mientras realizaban percusiones en el suelo con herramientas especializadas, uno de los trabajadores observó con estupefacción cómo su instrumento se hundía en el vacío, prácticamente desapareciendo de su vista. Tras la apertura de un agujero más extenso, se reveló la existencia de un espacio subterráneo repleto de agua, inesperadamente situado debajo del pavimento.

La investigación sobre la naturaleza de este espacio condujo al hallazgo de una cámara similar en el antejardín exterior del edificio, igualmente sumergida. Para abordar este enigma, se procedió a drenar el agua y, una vez que el nivel descendió a un punto manejable, se organizó una inspección formal del lugar. Los encargados de esta expedición fueron los profesores Yarko Niño y Aldo Tamburrino, del Departamento de Ingeniería Civil, acompañados por el entonces vicedecano, Patricio Aceituno.

Los exploradores: izquierda a derecha, Aldo Tamburrino, Patricio Aceituno y Yarko Niño, antes del inicio de la exploración.
Ducto que llega al túnel principal, por donde podría ingresar el agua que se acumula en la red de túneles. No pudieron identificar hacia dónde se dirige.
Túnel secundario, más estrecho, que une el túnel principal, paralelo a la calle Blanco Encalada, con el túnel debajo del edificio de Física.
Recorriendo el túnel que conecta el túnel principal con el túnel secundario debajo del zócalo del edificio de Física
Yarko Niño. Un árbol (¿liquidámbar?) logró meter una raíz en el túnel, y se transformó en hidropónico.
Otro ejemplo de árbol “hidropónico” que logró meter sus raíces en el túnel principal. La transformación de las raíces en raicillas se produce justo en el nivel del agua (que queda marcado en la pared).
La única entrada y salida es bastante estrecha

El resto de este registro fotográfico está en este link, entregado por el mismo profesor Aceituno.

https://drive.google.com/file/d/1L16HAvWkj21o8a_xoKFAIfESu24aneOA/view

Según mi memoria, esta historia fue compartida en el pasado por algunos usuarios en la antigua página del Boletín SEI. Recuerdo que narraban una expedición que culminó con el hallazgo de un cadáver de gato disecado o momificado y una pastilla de cesio atravesada por un fierro oxidado, abajo de los baños de Física, detrás de donde está el sapo que mira al acelerador de partículas actualmente. Incluso creo que fui parte de esa expedición, pero los tiempos no calzan porque debió ser el 2004 y no el 2008 como dicta la historia del profesor Aceituno. A pesar de mis esfuerzos por buscar, tanto en internet como en boletines antiguos, lo único que he encontrado hasta ahora es esto:

Fragmentos del artículo “El Minotauro” de la edición “Reverendum”, el segundo número de los Boletines SEI, publicado en 1998.

Adelante estudios.

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