Durante décadas, Plaza Italia fue uno de esos lugares que todos en Santiago conocían, aunque no necesariamente se detuvieran a pensarlo mucho. Era simplemente el punto donde se cruzan varias comunas, donde parten las celebraciones cuando un equipo sale campeón, donde se juntan marchas, donde uno pasa en micro, en metro o caminando.
No era una plaza tradicional. En realidad era más bien un nudo vial enorme, con una pequeña muestra gratis de áreas verdes y la rotonda donde estaba la estatua de Manuel Baquedano. Pero aun así, terminó siendo uno de los puntos más reconocibles de la ciudad. Durante años la imagen fue siempre la misma: la rotonda, el monumento ecuestre al centro, el río Mapocho pasando por un lado, y al fondo el cerro San Cristóbal.












Después vino el estallido social de 2019 y el lugar cambió completamente. La plaza pasó de ser un punto de referencia urbano a convertirse en el epicentro de muchas de las manifestaciones que ocurrieron en Santiago. Durante meses fue escenario de marchas, enfrentamientos, celebraciones, protestas y todo lo que vino con ese periodo. Las imágenes de la estatua rayada, las calles llenas de gente y el sector completamente transformado recorrieron el mundo.



Con el tiempo la estatua del general Baquedano fue retirada de la rotonda para su restauración y traslado temporal. Hoy, y al parecer no por mucho, se encuentra resguardada en el Museo Histórico y Militar, en Blanco Encalada con San Ignacio de Loyola, lejos del lugar donde estuvo por más de 90 años. Aprovechamos de ir y tomar fotos que nunca podemos tomar desde cerca o desde arriba.

















Lucila
Uno de los cambios más visibles es el nuevo homenaje a Gabriela Mistral. El monumento, llamado “Lucila”, está compuesto por 16 prismas donde aparecen cuatro rostros de la poeta en distintas etapas de su vida, visibles desde distintos puntos de la plaza. También incluye más de mil nombres de mujeres de Chile propuestos por la ciudadanía y versos del poema “Todas íbamos a ser reinas”. La obra fue diseñada por las artistas Mariana Silva y Norma Ramírez.









El entorno también cambió bastante. Hay nuevas áreas peatonales, más espacios abiertos y una reorganización del tránsito que busca ordenar un poco el caos habitual de este sector de la ciudad. Probablemente Plaza Italia, o Plaza Baquedano, o como cada uno prefiera llamarla, seguirá cambiando con el tiempo. Pocas partes de Santiago concentran tantas historias distintas en un mismo lugar desde sus inicios como núcleo ferroviario hasta nuestros días.
Por ahora, al menos, la plaza vuelve a abrirse a la ciudad.
Adelante estudios.
